El toque de queda llegó a su fin, pero sus efectos todavía se sienten en varios sectores económicos del país. Durante 15 días, nueve provincias y cuatro cantones tuvieron restricciones de movilidad nocturna como parte de las medidas de seguridad implementadas por el Gobierno.
Aunque la medida buscaba contener la violencia, gremios productivos aseguran que el impacto económico no desaparece con el levantamiento de la restricción. Restaurantes, bares, discotecas, agricultura y transporte de carga están entre los sectores que reportan complicaciones.
Sectores productivos hablan de cambios logísticos y pérdidas difíciles de medir
En el sector agrícola, los representantes explican que no siempre es fácil poner una cifra inmediata al impacto. Para algunas actividades, el problema no solo pasa por vender menos, sino por modificar rutas, horarios y entregas.
Rodrigo Gómez de la Torre, representante de la Cámara de Agricultura de la Zona 1, señaló que estos cambios obligan a reorganizar la logística diaria. Según explicó, mover operaciones dos horas antes o después puede resolver ciertos problemas, pero no siempre permite calcular pérdidas exactas de forma inmediata.
Restaurantes, bares y discotecas reportan fuertes caídas en ventas
Los negocios nocturnos estuvieron entre los más afectados. En algunos casos, propietarios de restaurantes, bares y discotecas reportaron caídas de entre el 60 % y el 80 % en sus ventas durante los días de restricción.
Para estos locales, cerrar más temprano significó perder sus horarios de mayor movimiento. Aunque el toque de queda terminó este 18 de mayo, los comerciantes señalan que la recuperación no será automática.
El regreso a los horarios habituales representa un alivio, pero también deja dudas sobre cómo enfrentar nuevas restricciones si vuelven a aplicarse.
Transporte de carga también sintió el golpe en sus operaciones
El transporte de carga reportó una reducción en sus ingresos debido a los cambios en los tiempos de traslado. Según Juan Carlos Andrade, representante de la Cámara de Transporte de Carga, un viaje Quito-Guayaquil que antes podía completarse en dos días ahora podía tomar tres o cuatro días.
Ese cambio afecta directamente la rentabilidad. Andrade explicó que, si un viaje cuesta alrededor de USD 900, ampliar los tiempos de entrega puede reducir hasta en 50 % los ingresos de ciertas operaciones.
Los gremios aseguran que ya habían advertido estos problemas antes de la medida. También plantearon alternativas, ajustes y esquemas diferenciados, pero afirman que no recibieron respuestas concretas.
Piden reglas claras si se vuelve a aplicar la medida
Los sectores productivos consideran que, si el Gobierno decide imponer otro toque de queda, primero debería establecer una normativa que reduzca los daños económicos.
Entre sus preocupaciones están los costos logísticos, la caída en ventas, los retrasos en entregas y la falta de medidas específicas para actividades que dependen de horarios nocturnos.
Aunque el toque de queda terminó en el calendario, sus consecuencias siguen abiertas para quienes intentan calcular cuánto perdieron y cómo recuperar sus operaciones.

