La crisis en el estrecho de Ormuz ya golpea a un producto cotidiano. La empresa malasia Karex, considerada el mayor fabricante mundial de preservativos, anunció ajustes de precios de entre 20 % y 30 % para sus clientes por el encarecimiento de insumos, fletes y procesos de producción.
Karex produce más de 5.000 millones de preservativos al año y abastece a marcas conocidas como Durex y Trojan. También suministra productos a sistemas públicos de salud y programas internacionales. Por eso, cualquier ajuste en su cadena de costos tiene eco en varios mercados.
Por qué Ormuz termina afectando este mercado
El estrecho de Ormuz es una ruta clave para la energía mundial. Por allí transitan cerca de 20 millones de barriles diarios de crudo y derivados, lo que equivale a alrededor del 25 % del comercio marítimo mundial de petróleo. Cuando esa vía se complica, suben los costos de energía, transporte y materias primas vinculadas a la petroquímica.
Eso afecta de forma directa a productos como los preservativos. Reuters reportó que Karex enfrenta mayores costos en caucho sintético, nitrilo, lubricantes, papel aluminio para empaques y otros materiales usados en fabricación y distribución.

El alza no siempre llega igual al consumidor
La subida anunciada por Karex aplica primero a sus clientes directos. Eso quiere decir que el precio final en tiendas dependerá de cada marca, de cada distribuidor y del mercado donde se venda. Aun así, la presión sobre la cadena ya existe y puede trasladarse al público si el escenario se prolonga.
La empresa también dijo que la demanda de preservativos ha crecido cerca de 30 % este año, mientras los retrasos en embarques y los mayores costos logísticos dejan a muchos compradores con inventarios más bajos de lo normal. Esa combinación mete más presión sobre el abastecimiento.
Un efecto inesperado de una crisis global
Lo llamativo del caso es que muestra cómo un conflicto internacional puede terminar impactando artículos de uso diario. Lo que pasa en Ormuz no solo mueve el precio del petróleo. También alcanza a industrias que dependen de derivados químicos, empaques, transporte y cadenas globales de suministro.
Si las interrupciones continúan, Karex advirtió que podría haber nuevos ajustes. Por ahora, la señal es clara: la crisis en Medio Oriente ya empezó a sentirse en un mercado que parecía lejano al conflicto.

