Los precios del petróleo bajaron con fuerza este lunes 23 de marzo, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara una pausa de cinco días en los ataques contra plantas eléctricas e infraestructura energética de Irán. La señal fue leída como un intento de frenar la escalada militar en Oriente Próximo. El alivio se sintió de inmediato en los mercados de energía y en las bolsas.
Durante la jornada, el crudo Brent llegó a tocar los USD 96 por barril y el WTI cayó hasta USD 85,28, luego de una caída de más del 13% en ambos referentes. Más tarde, los precios moderaron parte de esa baja, pero el golpe ya había dejado claro que el mercado reaccionó al retroceso temporal de Washington. El mensaje fue simple: menos riesgo inmediato de guerra, menos presión sobre el petróleo.
Trump dijo que hubo conversaciones “muy buenas y productivas” con Irán y que por eso decidió aplazar cualquier nueva ofensiva. Sin embargo, Teherán negó que existan negociaciones en marcha con Estados Unidos. Esa contradicción mantuvo la cautela entre analistas e inversores, porque la caída del crudo no respondió a un acuerdo firmado, sino a una expectativa de distensión que todavía no está asegurada.

En Wall Street, el Dow Jones subió 1,4%, el S&P 500 ganó 1,1% y el Nasdaq avanzó 1,4%. En Europa, las acciones lograron recuperarse después de arrancar en rojo y el índice paneuropeo STOXX 600 cerró con ganancias cercanas al 0,6%. El mercado celebró la sola posibilidad de que el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán no entre por ahora en una fase todavía más destructiva.
La Agencia Internacional de la Energía advirtió que la crisis actual ya supera, por su gravedad, a las sacudidas de los años setenta y al shock energético que dejó la guerra en Ucrania. El gran punto de presión sigue siendo el estrecho de Ormuz, una vía clave para cerca del 20% del petróleo que se mueve por mar en el mundo. Mientras esa ruta siga bajo amenaza, cualquier alivio puede durar poco.
Por eso, más que un cambio de tendencia, lo que se vio este lunes fue una reacción de alivio. El mercado bajó el precio del miedo por unas horas, pero la tensión sigue viva. Irán mantiene su rechazo a la versión de Trump. Estados Unidos no ha retirado su amenaza militar. Y el petróleo, como ya quedó demostrado, seguirá moviéndose al ritmo de cada declaración y de cada paso que se dé en esta crisis.

