El reciente escalamiento del conflicto en Medio Oriente, involucrando ataques estadounidenses e israelíes contra Irán, ha inyectado volatilidad en los mercados energéticos globales, con proyecciones que advierten de un posible repunte en el precio de la gasolina en EE.UU. hasta niveles no vistos desde 2022.
Analistas estiman que si la confrontación se prolonga más allá de los 30 días, las interrupciones en el suministro de crudo podrían impulsar el precio promedio nacional de la gasolina por encima de los $5 por galón, reviviendo recuerdos de la crisis energética desatada por la invasión rusa a Ucrania.
Sube el precio del crudo Brent
El precio del crudo Brent, referente global, ya ha superado los $80 por barril en las sesiones iniciales tras los ataques, un salto de hasta el 10% que refleja temores inmediatos sobre el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial. Si Irán, el cuarto mayor productor de la OPEP, responde con bloqueos prolongados o daños a infraestructura energética en el Golfo Pérsico, los expertos prevén que el Brent podría escalar rápidamente a $100 por barril o más, un umbral que históricamente ha correlacionado con picos en los surtidores estadounidenses.
Patrick De Haan, analista jefe de GasBuddy, proyecta aumentos iniciales de 10 a 30 centavos por galón en los próximos días, pero advierte que un conflicto extendido podría agregar 25 a 50 centavos adicionales por semana, empujando el promedio nacional desde los actuales $3 por galón hacia territorio de crisis.
Trump: «Cuatro semanas o menos»
El escenario base asume una duración limitada del conflicto, con el presidente Donald Trump sugiriendo que podría resolverse en «cuatro semanas o menos». Sin embargo, si las hostilidades superan el mes, las sanciones intensificadas, los ataques a instalaciones petroleras y la posible participación de aliados regionales como Arabia Saudita podrían reducir la oferta global en hasta 3 millones de barriles diarios, similar a la disrupción causada por la guerra en Ucrania en 2022. En aquel entonces, los precios de la gasolina saltaron de $3.50 a $5.016 por galón en cuestión de semanas, impulsados por un incremento del 50% en el crudo.
Analistas como Tom Kloza, asesor de Gulf Oil, estiman que los aumentos diarios podrían oscilar entre 5 y 10 centavos inicialmente, pero un impasse prolongado dejaría el mercado «abierto» a escaladas mayores, potencialmente alcanzando $5 si el crudo toca los $120 por barril.
El precio de la gasolina y su relación con la inflación general

Los motivos detrás de esta proyección radican en la vulnerabilidad de las rutas de suministro: Irán ha amenazado con cerrar el Estrecho de Ormuz, lo que podría estrangular el flujo de petróleo de múltiples productores del Golfo. Esto, combinado con la transición estacional a combustibles de verano en EE.UU. –que ya eleva costos de refinación–, amplificaría el impacto en los consumidores. Además, el procesamiento de crudo en gasolina toma hasta seis semanas, lo que significa que las disrupciones actuales podrían manifestarse plenamente en los precios al por menor hacia finales de abril si el conflicto persiste.
Expertos como Amy Myers Jaffe de la Universidad de Nueva York destacan que, aunque el impacto inicial podría ser «transitorio», una guerra extendida elevaría el riesgo premium geopolítico, afectando no solo el precio de la gasolina sino también la inflación general en EE.UU.
Mercados energéticos globales en alerta
Mientras tanto, los mercados permanecen en alerta: las acciones de empresas energéticas como ExxonMobil y Chevron han subido un 3-5% en las últimas sesiones, reflejando expectativas de márgenes más altos, pero los consumidores en estados como California –donde el precio de la gasolina ya ronda los $4– podrían sentir el pinchazo primero.
Si el conflicto se resuelve rápidamente, los precios podrían estabilizarse en torno a $3.25; de lo contrario, el umbral de $5 se convierte en una posibilidad real, recordando cómo las tensiones geopolíticas pueden transformar el panorama energético global en cuestión de semanas.

