La Organización Mundial de la Salud (OMS) elevó su nivel de preparación en Medio Oriente. La agencia contempla un posible incidente radiológico o nuclear si la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán sigue escalando. La preocupación se concentra en los ataques cerca de instalaciones sensibles y en el impacto que eso tendría sobre la salud pública.
Qué ha dicho la OMS
La directora regional de la OMS para el Mediterráneo Oriental, Hanan Balkhy, ya había señalado en una declaración oficial del 6 de marzo que otro foco crítico del conflicto es el posible impacto sobre las instalaciones nucleares. En ese mismo pronunciamiento, la agencia dijo que trabaja con sus socios para que las autoridades sanitarias estén preparadas para evaluar riesgos y proteger a la población si fuera necesario.
El informe de situación más reciente de la OMS también muestra que la organización ya pasó de la alerta a la preparación operativa. El documento habla de riesgos químicos, biológicos, radiológicos y nucleares. Además, fija como prioridad fortalecer la capacidad de respuesta ante emergencias con víctimas masivas.

en Medio Oriente.
Por ahora, no hay un aumento confirmado de radiación. La Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA) reportó daños en edificios del sitio de enriquecimiento de Natanz, pero dijo que no detectó un alza en los niveles de radiación en Irán ni en países vecinos. Tampoco informó un impacto radiológico inmediato.
Aun así, la OMS insiste en que el riesgo no puede ignorarse. En su reporte regional, la entidad explica que, si ocurriera una liberación radiológica o nuclear, sus prioridades serían la evaluación del riesgo sanitario, la protección del personal, los mensajes de salud pública y el apoyo a la respuesta de las autoridades nacionales.
La preparación ya está en marcha
La OMS confirmó que ya impartió capacitaciones y actualizaciones a su personal y al sistema de Naciones Unidas sobre protección ante altos niveles de radiación.
El mismo informe detalla entrenamientos para oficinas de la OMS en la región y cursos de autoprotección frente a incidentes radiológicos y nucleares.
La tensión regional se disparó desde el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques sobre territorio iraní en la operación llamada Epic Fury, según reportes de agencias internacionales y declaraciones militares. Desde entonces, el conflicto ha abierto un nuevo frente político en Washington. Esta semana, Joe Kent, exdirector del Centro Nacional Antiterrorista, renunció por su desacuerdo con la guerra.
La Casa Blanca respondió que el presidente Donald Trump mantiene plena confianza en su equipo de inteligencia.

