Lo que parecía un capítulo cerrado con la sentencia de 40 años contra Andreína Geomara Lamota Solís por el parricidio de su madre, Martha Solís, ha dado un giro estremecedor. Las autoridades confirmaron que la mujer, apodada por la opinión pública como «la descuartizadora de Sauces», suma una nueva víctima a su historial criminal: su mejor amiga, Jeniffer Juliana Banguera Cornejo.
El hallazgo que esperó cuatro años
El 26 de julio de 2022, la Policía Nacional realizó el levantamiento de restos humanos abandonados en el sector de Sauces 9, al norte de Guayaquil. Durante casi cuatro años, el cuerpo permaneció en el Laboratorio de Criminalística bajo el código NN (sin identidad). Sin embargo, tras recientes cotejamientos de ADN y pericias forenses, se confirmó que los restos pertenecen a Jeniffer Banguera, desaparecida desde enero de 2022.
El esclarecimiento de este caso no fue fortuito. En octubre de 2025, durante el allanamiento al departamento de Andreína Lamota —tras el macabro hallazgo de los restos de su progenitora en maletas—, los agentes de la Dinased encontraron una tarjeta bancaria a nombre de Jeniffer Banguera.
Este hallazgo reactivó el expediente de desaparición de la joven. Según las investigaciones, Jeniffer y Andreína eran mejores amigas; la víctima frecuentaba el domicilio en Sauces 9 e incluso se quedaba a dormir allí. La última vez que se tuvo rastro de ella fue precisamente al ingresar a dicha vivienda. En aquel entonces, Lamota aseguró a los familiares de Banguera que su amiga se había marchado en un taxi con rumbo desconocido.
La familia de Jeniffer reportó su desaparición pese a que a ellos les llegaban mensajes de ella diciendo que había viajado por trabajo a Salitre y que no la buscaran porque se encontraba bien.
Modus Operandi reincidente
La similitud en el tratamiento de los cuerpos y el sector del hallazgo (Sauces) refuerza la tesis de la Fiscalía sobre la peligrosidad y el perfil de Lamota Solís. La mujer, que actualmente cumple su condena en el centro de máxima seguridad La Roca, enfrentará ahora un nuevo proceso judicial por el asesinato de quien fuera su persona de confianza.
Con esta revelación, la Policía Nacional cierra un ciclo de incertidumbre para la familia Banguera, mientras la justicia ecuatoriana analiza cómo este nuevo cargo afectará la situación legal de una de las criminales más mediáticas de los últimos años.

