Las marcas colombianas que subirán de precio en Ecuador

El comercio binacional entre Ecuador y Colombia vive su crisis más profunda en décadas debido a la imposición de tasas de seguridad que alcanzan el 100%.

La escalada comercial entre Quito y Bogotá ha llegado a un punto sin retorno. Con el anuncio del Servicio Nacional de Aduana del Ecuador (SENAE) de oficializar un arancel del 100% para las importaciones colombianas desde el 1 de mayo, el impacto en las perchas de supermercados y farmacias será inevitable.

Ecuador importa anualmente cerca de $800 millones en productos de marcas colombianas. A continuación, detallamos las marcas y categorías más populares que sentirán el rigor de la «Tasa de Seguridad»:

1. Higiene femenina y hogar

El Grupo Familia es uno de los jugadores más fuertes en Ecuador. Sus marcas tienen una penetración masiva en los hogares:

  • Nosotras: Líder en toallas sanitarias y protectores.
  • Familia: Papel higiénico, servilletas y pañuelos desechables.
  • Pequeñín: Pañales y productos para bebés.

2. Cuidado de la ropa y limpieza

Aunque algunas marcas han cambiado de manos corporativas recientemente, su origen de fabricación sigue siendo mayoritariamente colombiano:

  • Deja y Fab: Detergentes icónicos en el mercado ecuatoriano.
  • Aromatel: Suavizantes de ropa de amplia distribución.
  • 3D: Lavaplatos y productos de limpieza profunda.

3. Confitería y «snacks» (H3)

Colombia es el principal proveedor de dulces para Ecuador. Marcas de gigantes como Colombina y Super están en casi todas las tiendas de barrio:

  • Colombina: Galletas (como las populares Bridge), caramelos y su línea Piazza.
  • Super: Dulces reconocidos como Trululu, Supercoco, Bianchi y Barrilete.
  • Aldor: Chupetes y gomitas populares.

4. Belleza y cosmética (

El sector cosmético será uno de los más golpeados debido a que la mayoría de estos productos son considerados «bienes terminados»:

  • Vogue: Maquillaje de alta rotación en farmacias y distribuidoras.
  • Ebel / L’Bel y Yanbal: Aunque tienen operaciones regionales, gran parte de su cadena de suministro y productos terminados provienen de laboratorios en Colombia.

5. Alimentos básicos y el infaltable café

El sector de alimentos procesados sufrirá un ajuste inmediato. Colombia es un proveedor clave para las alacenas ecuatorianas:

  • Café: Marcas como Juan Valdez (en sus versiones liofilizadas y molidas) y las líneas de Nescafé fabricadas en plantas colombianas verán duplicados sus aranceles. También marcas de consumo diario como Sello Rojo y Colcafé.
  • Aceites y Grasas: Marcas de Aceite Gourmet y grasas vegetales de la empresa Team son muy comunes en el sector gastronómico local.
  • Atún y Conservas: Aunque Ecuador es potencia atunera, marcas colombianas como Van Camp’s (que procesa gran parte en Colombia) también enfrentarán el nuevo gravamen.
  • Pastas y Harinas: La marca Doria, muy popular por su relación calidad-precio, es otro de los productos estrella que llegan desde el vecino país.

El contexto político

Más allá de las cifras comerciales, este conflicto es el resultado de una ruptura ideológica y estratégica entre el Palacio de Carondelet y la Casa de Nariño.

  • La Tasa de Seguridad: El presidente Daniel Noboa sostiene que Ecuador no puede seguir asumiendo solo el costo de vigilar una frontera permeable por donde fluye el narcotráfico. La tasa del 100% busca, según el gobierno, obligar a Colombia a invertir más en el control de su lado de la frontera o, en su defecto, que el comercio binacional financie el equipamiento de las fuerzas de seguridad ecuatorianas.
  • La Respuesta de Petro: Por su parte, el presidente Gustavo Petro considera la medida una «agresión comercial» que viola los tratados de la Comunidad Andina (CAN). La respuesta colombiana de retirar a su embajadora y suspender la venta de energía eléctrica marca un punto de quiebre que podría terminar con la salida de Colombia del bloque andino.
  • El factor 2026: Con ambos países enfrentando desafíos internos de popularidad y seguridad, la «guerra arancelaria» se ha convertido también en una herramienta política interna para mostrar una postura de «mano dura» ante los problemas transfronterizos.

El arancel del 100% significa que, técnicamente, el costo de nacionalizar el producto se duplica. Si bien las empresas pueden absorber una parte para no perder mercado, los analistas prevén que el consumidor final terminará pagando entre un 40% y 60% más por estos artículos a partir de junio, una vez que se agoten los inventarios actuales.

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