Cada 21 de marzo, el mundo celebra el Día Mundial de los Glaciares, una efeméride impulsada por Naciones Unidas que en 2026 cierra el Año Internacional de la Conservación de los Glaciares y lanza formalmente el Decenio de Acción para las Ciencias de la Criosfera (2025–2034). La fecha no es solo un llamado de alerta: también es un recordatorio de que estas masas de hielo almacenan cerca del 70% del agua dulce del planeta y que más de 2.000 millones de personas dependen de su deshielo para abastecerse. En América Latina, sin embargo, los glaciares también son destinos turísticos de primera magnitud. ¿Cuáles son los más visitados? La respuesta tiene un denominador común: la accesibilidad pesa más que el tamaño.

Un análisis reciente de valoraciones y reseñas en plataformas digitales como Google Maps, realizado por la operadora Antarctica Cruises, trazó un mapa de los glaciares más populares de la región. El resultado revela una paradoja: algunos de los gigantes de hielo más impresionantes del continente apenas tienen presencia digital porque son prácticamente inaccesibles para el turista promedio. La infraestructura y la facilidad de llegada son, hoy por hoy, los factores que determinan quién domina la conversación digital en el sector de viajes.

El rey indiscutible: Perito Moreno (Argentina)

Glaciar Perito Moreno, Patagonia, Argentina
Glaciar Perito Moreno, Santa Cruz, Argentina. Fuente: Wikimedia Commons (CC BY-SA)

Con una puntuación media de 4,9 estrellas basada en aproximadamente 3.000 valoraciones en Google Maps, el glaciar Perito Moreno lidera la clasificación regional por amplia ventaja. Ubicado en el Parque Nacional Los GlaciaresPatrimonio Mundial de la UNESCO desde 1981—, en la provincia argentina de Santa Cruz, este glaciar es un fenómeno geológico atípico: a diferencia de la gran mayoría de sus pares en el mundo, mantiene un equilibrio dinámico que le permite avanzar aproximadamente dos metros por día mientras bloques de hielo se desprenden de su frente. El resultado son desprendimientos espectaculares que se producen con frecuencia y que los visitantes pueden presenciar desde las pasarelas.

La razón principal de su dominio turístico es su infraestructura. El parque cuenta con un circuito de aproximadamente 4 km de pasarelas y miradores desde los que se puede observar el frente del glaciar —de más de 60 metros de altura sobre el nivel del agua— desde múltiples niveles y ángulos. Un ascensor conecta los diferentes niveles, lo que garantiza la accesibilidad incluso para personas con movilidad reducida. El glaciar recibe alrededor de 300.000 visitantes anuales y puede alcanzarse desde El Calafate, a 80 km por ruta provincial totalmente asfaltada. En febrero de 2026, el Gobierno de Santa Cruz anunció trabajos de mantenimiento y mejora en distintos tramos del circuito de pasarelas.

Qué se puede hacer en el Perito Moreno

Las actividades disponibles van desde el recorrido libre por las pasarelas hasta el trekking sobre el hielo con crampones (modalidades Minitrekking y Big Ice). También se ofrecen navegaciones que recorren las caras norte y sur del glaciar, permitiendo dimensionar su magnitud desde el nivel del agua del Lago Argentino, y kayak entre los témpanos flotantes del Brazo Rico. La temporada óptima de visita es de octubre a marzo, aunque el glaciar está abierto todo el año.

Torres del Paine y su corazón helado: Glaciar Grey (Chile)

Glaciar Grey, Parque Nacional Torres del Paine, Chile
Glaciar Grey, Parque Nacional Torres del Paine, Chile. Fuente: Wikimedia Commons (CC BY-SA)

En segundo lugar de popularidad se encuentra el glaciar Grey, en el Parque Nacional Torres del Paine (Chile), con una calificación de 4,8 estrellas. Parte de los Campos de Hielo Patagónicos Sur, el Grey es el punto culminante del famoso circuito «W» que cada año realizan miles de trekkers de todo el mundo. Su atractivo principal es el paisaje que lo rodea: icebergs de un azul intenso flotan en el Lago Grey en contraste con las torres de granito que definen el horizonte patagónico.

A diferencia del Perito Moreno, el Grey requiere un esfuerzo físico moderado para ser visitado en toda su magnitud. Sin embargo, quien no dispone de condición para el trekking puede optar por el catamarán Grey III, que zarpa desde el Hotel Lago Grey y ofrece una vista frontal de las paredes de hielo. Para los más intrépidos, existen también excursiones de caminata sobre el glaciar con guías especializados y actividades de kayak entre témpanos.

El testigo del clima: Glaciar Pastoruri (Perú)

Glaciar Pastoruri, Cordillera Blanca, Perú
Glaciar Pastoruri, Cordillera Blanca, Áncash, Perú. Fuente: Wikimedia Commons (CC BY-SA)

Con 4,7 estrellas en plataformas de valoración, el glaciar Pastoruri —ubicado en el Parque Nacional Huascarán, en la Cordillera Blanca de Áncash, Perú— completa el podio regional. Su particularidad es que se ha convertido en el símbolo más elocuente del cambio climático en América Latina. Según datos de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) del Perú, entre 1980 y 2019 retrocedió más de 650 metros, un proceso que lo llevó incluso a dividirse en bloques separados. En ese mismo periodo, Perú ha perdido más del 51% de su superficie glaciar total, según el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego.

A pesar de su dramática situación, el Pastoruri sigue siendo uno de los glaciares más accesibles de la región: se puede llegar muy cerca en vehículo desde Huaraz y luego realizar una caminata de aproximadamente 40 minutos por un sendero pavimentado. El verdadero desafío no es el terreno, sino la altitud: el mirador se ubica a cerca de 5.000 metros sobre el nivel del mar, lo que exige aclimatación previa. Muchos operadores de la zona lo promueven como la «Ruta del Cambio Climático», convirtiendo el retroceso visible del glaciar en una experiencia de educación ambiental.

Ecuador y el Chimborazo: la crisis glaciar más cerca de lo que pensamos

Volcán Chimborazo y sus glaciares, Ecuador
Volcán Chimborazo (6.268 m), Ecuador. Fuente: Wikimedia Commons (CC BY-SA)

La crisis de los glaciares no es un problema lejano de la Patagonia o los Andes peruanos. Ecuador la vive de forma urgente y cotidiana. El mismo 21 de marzo de 2026, en el marco del Día Mundial de los Glaciares, la Fundación Ecociencia publicó un informe que alerta: los glaciares ecuatorianos continúan en una trayectoria de «pérdida sostenida» de hielo, pese a que los datos satelitales de 2025 muestran un aparente incremento de cobertura en algunos volcanes. Esa mejora, advierte el organismo, responde a acumulación temporal de nieve y «no altera la tendencia general de retroceso».

Los números son contundentes. En el Chimborazo —el volcán más alto del país, situado a 6.263 metros sobre el nivel del mar y conocido como el punto de la Tierra más cercano al Sol desde su centro— la cobertura glaciar se redujo de 1.235 hectáreas en 1985 a 747 hectáreas en 2024, una pérdida del 39,5% en cuatro décadas, según datos de Ecociencia. La situación de otros volcanes es aún más grave: el Iliniza perdió el 92,1% de su masa glaciar en ese mismo periodo, y el Carihuairazo llegó a registrar cero hectáreas de hielo en 2024, lo que en la práctica lo convierte en el primer glaciar ecuatoriano extinto del siglo. De acuerdo con el Instituto Francés de Investigación, la Escuela Politécnica Nacional y el INAMHI, en los últimos 50 años Ecuador ha perdido aproximadamente el 50% de su cobertura glaciar total.

A pesar de este retroceso, el Chimborazo sigue siendo uno de los destinos de montaña más visitados del país y uno de los pocos en América Latina donde el turismo y la crisis climática conviven en un mismo paisaje. La Reserva de Producción Faunística Chimborazo, donde se ubica el volcán, tiene entrada libre previa registro. Es posible llegar al primer refugio —el Hermanos Carrel, a 4.845 metros— en vehículo propio o en excursión contratada desde Riobamba, a tan solo 45 km por ruta pavimentada. Desde allí, familias y visitantes sin experiencia técnica pueden observar los glaciares, la fauna andina (vicuñas, cóndores, pumas) y el paisaje de alta montaña. El segundo refugio, el Whymper (5.042 msnm), requiere buen estado físico y guía certificado; la cumbre completa (6.263 m) es una expedición de alta montaña de dos días con entrenamiento glaciar.

La historia cultural del Chimborazo añade otra dimensión al valor del destino. El volcán fue visitado por el explorador alemán Alexander von Humboldt en su célebre expedición a los Andes, y durante décadas albergó a los llamados «hieleros del Chimborazo»: comunidades indígenas que extraían hielo de los glaciares a mano para venderlo en los mercados de Riobamba, una práctica ancestral que el deshielo acelerado ha vuelto prácticamente imposible. Hoy, operadores locales ofrecen la «Ruta del Hielero» como experiencia de turismo comunitario que combina el acceso al glaciar con el conocimiento de esa tradición.

Los gigantes ocultos: espectaculares pero inaccesibles

El análisis de Antarctica Cruises subraya una paradoja regional: algunos de los glaciares más imponentes del continente tienen poca o ninguna presencia en los rankings digitales, precisamente porque su acceso es una expedición en sí misma. Estos destinos están reservados para viajeros con mayor disposición logística y presupuesto.

Glaciar Pío XI (Chile): el más grande de Sudamérica

Glaciar Pío XI (Brüggen), Chile
Glaciar Pío XI (Brüggen), el más grande de Sudamérica, Chile. Fuente: Wikimedia Commons (CC BY)

Situado en los fiordos del sur de Chile, el Pío XI es el glaciar más extenso de todo el continente sudamericano. Su caso es científicamente fascinante: a contramano de la tendencia global, ha avanzado más de 10 kilómetros en las últimas siete décadas. Sin embargo, su ubicación en una zona remota de difícil acceso hace que solo sea alcanzable mediante expediciones especializadas o navegaciones de larga distancia, lo que explica su escasa visibilidad en plataformas de reseñas de viaje.

Glaciares Upsala y Spegazzini (Argentina)

Glaciar Upsala, Patagonia Argentina
Glaciar Upsala, Los Glaciares, Patagonia Argentina. Fuente: Wikimedia Commons (CC BY-SA)

Ambos forman parte del Parque Nacional Los Glaciares. El Upsala es conocido por su enorme extensión y por el campo de témpanos que bloquea el acceso directo a su frente. El Spegazzini destaca por ser el más alto del parque, con paredes que superan los 135 metros de altura. Para visitarlos, es obligatorio contratar excursiones de navegación que parten desde Puerto Bandera, lo que limita el flujo de turistas en comparación con el Perito Moreno.

Conservación: el trasfondo urgente del turismo glaciar

La popularidad de estos destinos no puede desvincularse de su fragilidad. La ONU advierte que en las últimas dos décadas la pérdida de masa glaciar se ha acelerado y que algunas regiones han perdido cerca del 40% de su hielo. Se estima que un tercio de los glaciares actuales del planeta podría desaparecer antes de 2050. En los Andes, el impacto es especialmente crítico: el deshielo amenaza la seguridad hídrica de millones de personas que dependen de estos reservorios para el agua potable y la generación de energía hidroeléctrica.

El Decenio de Acción para las Ciencias de la Criosfera (2025–2034), lanzado oficialmente durante las celebraciones del Día Mundial de los Glaciares de 2026, busca coordinar investigación científica y políticas de protección a escala global. En diciembre de 2025, la séptima Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente adoptó una resolución específica sobre preservación glaciar, que exige mayor cooperación internacional y financiamiento para los países más vulnerables al deshielo.

Para el viajero que planea visitar estos destinos, los expertos recomiendan respetar las pasarelas y senderos habilitados para evitar erosión del suelo, aclimatarse con antelación en destinos de alta montaña, y elegir operadores comprometidos con estándares de sostenibilidad. Visitar un glaciar en 2026 es también una oportunidad de ser testigo de uno de los procesos ambientales más significativos de nuestra era, y de comprender por qué su protección es una prioridad global.


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