Ecuador ha entrado en una fase de movilización militar sin precedentes. Este marzo de 2026, el Gobierno de Daniel Noboa, en coordinación con el Comando Sur de los Estados Unidos, ha puesto en marcha la «Operación Lanza del Sur» (Operation Southern Spear), una ofensiva diseñada para desarticular de raíz a las organizaciones catalogadas como terroristas en el país.
Esta nueva etapa de la alianza estratégica ha captado la atención de medios internacionales. Reportes del diario The New York Times señalan que el apoyo de Washington ha escalado a niveles históricos, incluyendo la presencia de Fuerzas Especiales de EE. UU. en roles de asesoría táctica y planificación. Según el medio neoyorquino, estos especialistas brindan inteligencia en tiempo real y soporte logístico a los comandos ecuatorianos, permitiendo ataques de alta precisión contra los centros de mando de las estructuras criminales.
Objetivos de la ofensiva La operación se concentra en neutralizar las rutas de exportación de cocaína en el Pacífico. El general Francis Donovan, jefe del Comando Sur, destacó tras su reciente visita a Quito que la prioridad es fortalecer las capacidades del ejército ecuatoriano para enfrentar a grupos como Los Lobos y Los Choneros, cuyos nodos logísticos han sido identificados mediante tecnología satelital avanzada.
«La paz de la región depende de la firmeza con la que actuemos hoy», declaró el presidente Daniel Noboa, subrayando que la soberanía nacional se ve reforzada por esta cooperación que busca recuperar el control de puertos y fronteras.
Medidas de excepción Como parte de la logística de la «Operación Lanza del Sur», se ha ratificado el toque de queda del 15 al 30 de marzo en las provincias de Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo. Esta restricción de movilidad es considerada vital por los mandos militares para permitir el libre desplazamiento de las unidades tácticas combinadas y evitar ataques preventivos por parte de las bandas delictivas.

