El sedentarismo en Ecuador es uno de los problemas de salud pública menos visibles, pero más desalentadores. El 84% de los niños y jóvenes ecuatorianos (entre los 5 y 17 años) no realiza suficiente actividad física (INEC, 2024) y las enfermedades crónicas no transmisibles asociadas al estilo de vida sedentario están en los primeros lugares de morbilidad en el país.
En el marco del Día Mundial de la Salud, analizamos cómo el sedentarismo es un factor clave para mejorar la calidad de vida en Ecuador.
¿Qué tan sedentarios somos?
De acuerdo al Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), en su módulo Actividad física y comportamiento sedentario, en 2024 la población entre 18 y 69 años tiene una prevalencia de actividad física insuficiente del 11,3%. Estos resultados consideran el tiempo que conlleva actividades físicas en el trabajo remunerado y no remunerado, estudio, tareas domésticas en el hogar, desplazarse de un lugar a otro, recreación, ejercicio o deporte.

Aunque entre 2022 y 2023 se registra una disminución significativa en los porcentajes de actividad física insuficiente, tanto en el área urbana como rural. En esta última, en 2024, evidencia un aumento de 1,6pts.
En la población infantil y juvenil, las cifras van en aumento, con un 89,1% en niños y adolescentes que viven en el área urbana y un 74,5% en el área rural, en 2024. Esto llama la atención al considerarse un segmento más activo con juegos y actividades propios de su edad.

Sedentarismo y el impacto en enfermedades crónicas
La inactividad generalizada desde edades tempranas configura un escenario de alto riesgo sanitario a largo plazo, pues los hábitos sedentarios adquiridos en la infancia tienden a perpetuarse en la vida adulta, incrementando exponencialmente la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, hipertensión arterial y obesidad.
Las consecuencias del sedentarismo ya se reflejan con claridad en las estadísticas de mortalidad del país. Según el Ministerio de Salud Pública, las enfermedades cardiovasculares representan el 24% del total de defunciones en Ecuador, posicionándose como una de las principales causas de muerte a nivel nacional. Por su parte, el 60% de los ecuatorianos adultos presentan exceso de peso, según la ENSANUT.
El ejercicio físico como respuesta inmunológica

La inactividad prolongada se asocia con un estado de inflamación crónica sistémica que reduce la capacidad del organismo para combatir infecciones y responder a estímulos inmunológicos, detalla la Organización Mundial de la Salud, en sus Directrices sobre actividad física y comportamiento sedentario.
Mover el cuerpo no solo previene enfermedades como obesidad y diabetes, también fortalece el sistema inmunológico contra virus, bacterias y enfermedades crónicas. “El sistema inmunitario está conformado por un conjunto complejo de células y mecanismos que permiten al organismo reconocer y combatir agentes infecciosos. Su fortalecimiento es fundamental no solo para prevenir enfermedades, sino también para favorecer una mejor evolución clínica cuando estas ocurren”, explica el Dr. David Goosdenovich Campoverde, médico de Laboratorios Indunidas, especialista en biología molecular y citogenética, gerontología y medicina interna.
Combatir el sedentarismo es, literalmente, fortalecer las defensas del organismo. A estas acciones se les deben sumar otras, al igual de importantes, como una alimentación equilibrada y rica en micronutrientes y sueño reparador.
Buenas prácticas para combatir el sedentarismo
Estas recomendaciones se basan en las directrices sobre actividad física de la Organización Mundial de la Salud:
Adultos: mínimo 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado o 75 minutos de actividad vigorosa
Niños y adolescentes: al menos 60 minutos diarios de actividad moderada a vigorosa.
Adultos mayores: ejercicios de equilibrio y fuerza muscular al menos 2 días por semana.
Para reducir el sedentarismo en la vida diaria, realiza pausas activas cada 30 a 60 minutos en jornadas laborales. Sustituye pantallas recreativas por actividades al aire libre y prefiere utilizar la bicicleta o caminar para desplazarte en trayectos cortos.

