Desastre en Nepal y Tíbet deja al menos 552 muertos y más de 1.500 desaparecidos

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La magnitud del desastre ocurrido en la frontera entre Nepal y la región china del Tíbet continúa aumentando. Los equipos de emergencia mantienen la búsqueda de sobrevivientes después de que el colapso de una zona glaciar desencadenara una enorme avalancha de hielo, rocas, lodo y agua que descendió por los valles del Himalaya y arrasó comunidades enteras.

El balance más reciente de la Policía de Nepal sitúa en 547 el número de fallecidos en ese país, mientras que las autoridades chinas han confirmado otros cinco muertos en el Tíbet. En conjunto, la tragedia deja al menos 552 víctimas mortales.

La cantidad de personas cuyo paradero todavía se desconoce también es considerable. La autoridad de gestión de desastres de Nepal reporta 977 desaparecidos, mientras que China mantiene a 558 personas sin localizar en el condado de Gyirong. Esto eleva el balance conjunto a más de 1.500 desaparecidos.

¿Qué provocó las inundaciones en Nepal?

Las primeras horas del desastre generaron confusión porque los sistemas sísmicos registraron un evento equivalente a una magnitud 5,2.

Sin embargo, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) aclaró posteriormente que no se trató de un terremoto convencional. El análisis de ondas sísmicas y fotografías satelitales apunta a un colapso ocurrido en una zona glaciar de Langtang Lirung, una montaña de aproximadamente 7.200 metros de altitud.

El desprendimiento lanzó una enorme cantidad de hielo y roca montaña abajo. La masa terminó transformándose en un flujo de escombros que incorporó agua y sedimentos mientras descendía hacia los sistemas de los ríos Lhende Khola, Bhote Koshi y Trishuli.

La energía liberada por el movimiento fue tan grande que produjo una señal sísmica comparable con un evento de magnitud 5,2.

Pueblos, carreteras y puentes quedaron destruidos

El torrente avanzó por decenas de kilómetros y golpeó comunidades ubicadas tanto en Nepal como en territorio tibetano.

Las imágenes difundidas desde la zona muestran viviendas destruidas, carreteras cubiertas por toneladas de lodo, instalaciones hidroeléctricas afectadas y puentes completamente arrasados.

En Nepal, Rasuwa y Nuwakot están entre las áreas severamente golpeadas. La destrucción también alcanzó el paso fronterizo de Gyirong, una conexión estratégica entre Nepal y el Tíbet.

La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja estima que alrededor de 93.000 personas podrían haber resultado afectadas y lanzó un llamamiento de emergencia por 25 millones de francos suizos para atender las necesidades humanitarias.

Más de 3.700 personas ya fueron rescatadas

Las operaciones de búsqueda continúan con helicópteros, equipos terrestres y maquinaria pesada.

La autoridad nepalí informó este viernes que 3.742 personas habían sido rescatadas, mientras miles de efectivos permanecen desplegados en los sectores afectados. Algunas comunidades solo pueden ser alcanzadas por aire debido a la destrucción de las carreteras.

Entre los desaparecidos se encuentran además cientos de ciudadanos extranjeros, muchos de ellos turistas, trabajadores o peregrinos que se dirigían hacia el monte Kailash, considerado sagrado por distintas religiones. Reuters reporta al menos 540 extranjeros sin localizar dentro del balance de ambos países.

Un nuevo lago mantiene encendidas las alarmas

La emergencia todavía no ha terminado.

El derrumbe creó un lago de barrera natural en las montañas. El volumen acumulado superó este viernes los 2,5 millones de metros cúbicos de agua, lo que obligó temporalmente a suspender algunos operativos ante el temor de una nueva inundación.

Después de evaluar la zona, las autoridades consideraron que el peligro inmediato era manejable y permitieron reanudar las labores de rescate. Sin embargo, continúan la vigilancia y las alertas debido a la inestabilidad del terreno y a las lluvias previstas.

El Himalaya enfrenta un riesgo creciente

El desastre vuelve a poner la atención sobre la vulnerabilidad de los glaciares del Himalaya.

Los científicos todavía analizan las causas precisas del colapso y advierten que es prematuro atribuir este evento individual exclusivamente al cambio climático. Sin embargo, el calentamiento de las regiones montañosas puede favorecer el derretimiento del hielo, la pérdida de estabilidad de las laderas y otros eventos extremos asociados con los glaciares.

Mientras continúan las investigaciones científicas, la prioridad sigue siendo encontrar a los desaparecidos, atender a los sobrevivientes y mantener bajo vigilancia los nuevos cuerpos de agua formados por el desastre.