La crisis en Medio Oriente se intensificó el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una serie de ataques coordinados dentro de Irán.
Ambos gobiernos justificaron la operación por razones de seguridad y por su disputa sobre el programa nuclear y la capacidad de misiles de Irán, además de años de tensión regional con aliados y grupos armados en la zona.
Este choque venía cargándose desde antes: hubo episodios de confrontación y un historial de amenazas y ataques cruzados que, con el tiempo, hicieron más probable una escalada abierta.
¿Qué ha pasado hasta ahora: ataques, muertos y puntos clave?
En los primeros días se reportaron golpes a objetivos estratégicos y una rápida respuesta iraní con ataques hacia intereses e infraestructura en varios países del Golfo, además de lanzamientos hacia Israel.
Distintos conteos reportados por medios internacionales ubican el saldo en cientos de muertos: por ejemplo, un tracker de víctimas difundió 555 fallecidos en Irán (con cifras sujetas a actualización), mientras otros reportes hablan de más de 500 en ese país desde el inicio.
Uno de los hechos más graves, según autoridades iraníes, fue el ataque a una escuela de niñas en Minab, con más de 165 muertos reportados. CENTCOM (Comando Central de EE. UU.) dijo que revisa reportes de daño civil, e Israel indicó que no estaba al tanto de un ataque específico contra una escuela.
En paralelo, la crisis se trasladó al mar: el paso por el Estrecho de Ormuz (ruta clave para energía) sufrió ataques y bloqueos de facto, con buques dañados y operaciones alteradas. Eso elevó la tensión por el riesgo de desabastecimiento.
¿Cómo repercute en el mundo: petróleo, vuelos, comercio y economía?
El impacto se sintió casi de inmediato en energía y mercados. El Estrecho de Ormuz mueve cerca de una quinta parte del petróleo mundial, y cualquier interrupción empuja precios y costos logísticos.
En estos días se reportaron saltos en el precio del petróleo y del gas, además de cierres y pausas por seguridad en instalaciones energéticas de la región.
También se alteró el tráfico aéreo: varias rutas se cancelaron o se desviaron por cierres de espacio aéreo, y el comercio sintió el golpe por seguros más caros y demoras en barcos.
Para el resto del mundo, el efecto más visible puede llegar por el precio de combustibles, el costo de transporte y el encarecimiento de algunos productos importados; en países que importan derivados, eso puede sentirse en cadena.
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