La crisis política y social en Bolivia continúa agravándose. Las protestas, marchas y bloqueos de carreteras ya cumplen 22 días, mientras distintos sectores mantienen la presión contra el presidente Rodrigo Paz y exigen su salida del poder.
En medio del conflicto, el Gobierno intenta abrir espacios de diálogo para frenar las movilizaciones que afectan el abastecimiento de combustible, alimentos y oxígeno medicinal en varias regiones del país. Sin embargo, las medidas de presión no se detienen y cada jornada suma nuevos focos de tensión.
Más de 70 puntos de bloqueo afectan a seis departamentos
La estatal Administradora Boliviana de Carreteras informó que actualmente existen al menos 70 puntos de bloqueo distribuidos en seis de los nueve departamentos bolivianos.
Las zonas más afectadas se concentran en La Paz, Oruro, Cochabamba y Potosí, donde sindicatos campesinos, organizaciones obreras y sectores vinculados al ex mandatario Evo Morales mantienen interrumpidas varias rutas estratégicas.
Además, el conflicto comenzó a expandirse hacia otras regiones durante la última semana, complicando aún más la circulación y el transporte de productos básicos.

Gobierno busca diálogo
Frente al aumento de la tensión social, el oficialismo y sectores opositores impulsan conversaciones para intentar desactivar la crisis.
Uno de los encuentros fue convocado por el vicepresidente Edmand Lara, quien también preside la Asamblea Legislativa y mantiene diferencias políticas con el Ejecutivo.
A la reunión asistieron representantes parlamentarios, dirigentes sociales, miembros de la Iglesia católica, organizaciones de derechos humanos y autoridades gubernamentales.
Por su parte, el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, aseguró que el Gobierno mantiene abierta la posibilidad de negociar para encontrar una salida al conflicto.
Mientras tanto, el presidente Rodrigo Paz lideró otra mesa de trabajo junto a representantes económicos y sociales para analizar medidas urgentes ante el impacto económico y político de las protestas.
Mujeres aimaras encabezaron nuevas marchas en La Paz
Pese a los intentos de negociación, las movilizaciones continuaron en las calles de La Paz.
Durante esta jornada, organizaciones campesinas marcharon nuevamente por el centro político del país encabezadas por mujeres aimaras que cargaban cacerolas vacías como símbolo de la crisis económica y del descontento social.
Virginia Antiñapa, dirigente de la Federación de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa de La Paz, acusó al Gobierno de excluir a las organizaciones sociales tradicionales y de incumplir compromisos asumidos durante la campaña electoral.
Las organizaciones campesinas sostienen que el Ejecutivo perdió respaldo popular y ahora exigen la salida del mandatario.

Transportistas agravan la paralización en La Paz y El Alto
A las protestas también se sumó un paro indefinido impulsado por sindicatos de transportistas de La Paz.
Los conductores instalaron bloqueos urbanos para denunciar la escasez de combustible, una situación que se agravó precisamente por el cierre de rutas en distintas regiones del país.
Como consecuencia, la movilidad entre La Paz y El Alto quedó seriamente afectada. Miles de personas tuvieron que caminar largas distancias o esperar durante horas para utilizar el sistema de teleféricos que conecta ambas ciudades.
Al cierre de esta jornada, Bolivia continúa sumida en una de las crisis sociales y políticas más tensas de los últimos meses, sin señales claras de una solución inmediata.

